Señales para parar: cuándo no debes entrenar
La lista corta que conviene tener clara antes de salir por la puerta.
Hacer ejercicio con enfermedad renal es seguro para la inmensa mayoría. Lo que hay que saber es cuándo el cuerpo está avisando.
Para inmediatamente si notas
- Dolor en el pecho, opresión, o dolor que sube al brazo o la mandíbula.
- Falta de aire desproporcionada para lo que estás haciendo.
- Mareo, visión borrosa o sensación de desmayo.
- Palpitaciones o latido irregular que no habías notado.
- Calambres intensos o debilidad brusca en las piernas.
Mejor no entrenar hoy si
- Tienes fiebre.
- Has ganado mucho peso entre sesiones o tienes las piernas muy hinchadas.
- Tu tensión está muy lejos de lo tuyo habitual.
- Te levantas exhausto: descansar también entrena.
- Has cambiado de medicación esta semana y aún no sabes cómo te sienta.
Lo que NO es alarma
Agujetas al día siguiente, algo de cansancio la primera semana o respirar más fuerte en una cuesta son respuestas normales. Lo que no es normal es el dolor, el mareo y la falta de aire.
Y siempre
Si una señal aparece más de una vez, cuéntaselo a tu nefrólogo con las fechas. Tener el registro de entrenamientos en la app hace esa conversación mucho más útil.
Información general, no una pauta personalizada. Antes de empezar o cambiar tu rutina, habla con tu nefrólogo: la enfermedad renal, la diálisis y la medicación cambian lo que tu cuerpo tolera.